FLOTA ELÉCTRICA DE LIMASA

FLOTA ELÉCTRICA DE LIMASA

Aire puro, silencio y ahorro económico

Transcurridos dos años desde la incorporación a la flota de la empresa  de 5 vehículos auxiliares de limpieza viaria, la División de mantenimiento hace balance pros y contras contemplando tanto aspectos ambientales como económicos, todos ellos de afectación para la ciudad de Málaga.

Una de las primeras sensaciones que tenemos cuando estamos frente a un vehículo de motorización eléctrica es el silencio. La ausencia de los clásicos ruidos que produce un motor diésel o gasolina, impacta.

Las ventajas en cuanto a las emisiones acústicas frente a un vehículo convencional son abrumadoras: 0 decibelios de emisiones acústicas con el vehículo encendido y detenido. Esto significa ausencia total de ruido.

Durante los desplazamientos, las emisiones apenas aumentan, llegando a los 35 decibelios, algo prácticamente imperceptible para el oído humano y que es producto de la rodadura de los neumáticos contra el pavimento. Y esto no lo podemos evitar.

Respecto al consumo de electricidad, nos volvemos a encontrar con gratas sorpresas. Según datos del fabricante, cada 100 kilómetros recorridos, cada unidad consume 13 kilowatios de electricidad. Es decir que con una media de 50 kilómetros diarios de servicio, estamos consumiendo 6,5 kilowatios por vehículo al día. Haciendo un símil práctico, este consumo es apenas superior al consumo eléctrico medio anual de un hogar español de 5 habitantes.

Es decir, que la suma total del consumo de los cinco vehículos, trabajando los 365 días del año, apenas alcanza un total de 11.862,5 kilowatios de electricidad al año.

Por otro lado, y no menos importante,  tenemos con esta flota eléctrica una disminución de emisiones de CO2  muy considerable. Siempre según datos suministrados por el fabricante, un vehículo de similares características con motor de combustión interna, con normativa EURO V es de 124 g/km.

Esto quiere decir que cada año dejamos de emitir, atendiendo a las características del servicio prestado por LIMASA en la ciudad, aproximadamente 11,31 Toneladas de CO2

El gasto energético también se ve gratamente beneficiado: tenemos un ahorro significativo.

Un vehículo eléctrico tiene, actualmente, un coste energético de 2€ aproximadamente por cada 100 kilómetros recorridos, frente al coste de 13,6€ que pueda tener el mismo vehículo impulsado por un motor diésel.

Si el ahorro cada 100 kilómetros es de 11,6€, durante un año de trabajo de las cinco unidades mencionadas, el ahorro de coste energético alcanza los 10.585€.

Como no es oro todo lo que reluce, debemos tener el hecho de que el vehículo eléctrico tiene un coste de adquisición superior al de uno estándar diésel. Esto supone un coste mensual más alto.

De esta manera los costes de explotación (incluyendo coste inicial de compra) de un vehículo diésel estándar suele rondar los 282€ /mes, frente a 485€/mes que cuesta el mismo vehículo en su versión eléctrica.

Estamos hablando de un coste mensual adicional de 168€/mes adicional. Esto es un coste total adicional por los cinco vehículos de flota de 10.082€/año. Si le restamos el ahorro en cuestión de coste eléctrico seguimos teniendo ahorro.

El ahorro en combustible de 10.585€ lastrado por el mayor coste de adquisición de 10.082€ deja un saldo positivo del orden de 503€/año.

Resumiendo, podemos decir que con la inclusión de estas cinco unidades, la ciudad de Málaga obtiene los siguientes beneficios:

  1. A.   Cero contaminaciones acústicas.
  2. B.   11,31 toneladas de CO2 que no se emiten a la atmósfera.
  3. C.   Ahorro anual de coste explotación (incluyendo combustible) de 100,6€ por año y por vehículo.