¿Por qué tengo que separar los residuos y tirarlos en diferentes contenedores?

¿Por qué tengo que separar los residuos y tirarlos en diferentes contenedores?

PAPEL:

En la sociedad del reciclado, la industria papelera desempeña un papel protagonista. Los productos papeleros son cien por cien reciclables y el papel es el material que más se recicla en España.

Recuperamos para su reciclaje 4,2 millones de toneladas de papel y cartón usado, el 70,1% del total de papel y cartón que consumimos. Y esa cifra supone la permanencia en el Club del 70%, en el que ingresamos en 2009, codeándonos con los países punteros en todo el mundo en recuperación de papel y cartón.

La industria papelera española recicla más de 5 millones de toneladas de papel usado. Este dato nos sitúa a la cabeza del reciclaje de Europa, sólo por detrás de Alemania en volumen de papel reciclado. Esta gran capacidad recicladora permite garantizar el reciclaje de todo el papel y cartón que se recoge en España. Cerrar el ciclo del papel y el cartón reciclando en cercanía significa crear riqueza y empleo allí donde se ha realizado el esfuerzo para la recogida de los residuos de papel y cartón y es una clara apuesta por la competitividad de nuestra industria recicladora, una apuesta por la reindustrialización.

El reciclaje de papel y cartón en España es una historia de éxito. El éxito del esfuerzo y el compromiso colectivo de los ciudadanos, las administraciones públicas y la propia industria papelera. Puedes consultar la La memoria de sostenibilidad del sector papelero, con la actualización anual de los datos más relevantes.

Si quieres conocer más sobre la industria del papel, sus mitos y verdades, pincha en este enlace.

ENVASES:

Para poder reciclar los envases de los productos que consumimos habitualmente, primero hay que separarlos en grupos según la naturaleza del material del que estén hechos y luego depositarlos en los contenedores de recogida selectiva instalados en las calles de nuestros municipios.

En el caso de los envases ligeros del contenedor amarillo, nos encontramos con tres grupos muy distintos, envases de plástico, envases metálicos y briks, que antes de enviarlos a sus respectivos recicladores hay que separar también, para lo cual deben pasar por las plantas de selección de envases.

En las plantas de selección, de las que hay más de 90 repartidas por toda la geografía española, se separan los envases ligeros procedentes del contenedor amarillo en al menos, las siguientes fracciones: de los metales, acero y aluminio, de los plásticos, PET, Polietileno de alta densidad y Plástico mezcla, y finalmente los briks.

Una vez convenientemente separados, cada fracción se dirige a su correspondiente reciclador el cual se encargará de transformarlos en nueva materia prima, con la que fabricar nuevos envases o cualquier otro producto en el que se utilicen estos materiales, como por ejemplo piezas de automóvil, tuberías, fibras textiles, etc.

Los metales irán a acerías o a fundiciones de aluminio dependiendo de que los envases sean de acero o aluminio. Los diferentes plásticos, PET, Polietileno de Alta Densidad o Plástico mezcla, irán en fracciones diferentes y por separado a su reciclador y lo mismo pasará con el brik.

QUÉ DEBEMOS TIRAR: Envases brick, cartones de leche, envases yogurt, botellas de agua, botellas de refrescos de plástico, bandejas de corcho blanco para alimentos, bolsas de la compra, latas de refrescos, latas de conservas, botes de laca, desodorante, aerosoles, tubo pasta de dientes, etc.

EL CONSEJO: Vacía completamente los líquidos para que no produzcan mal olor al descomponerse.

Plásticos latas y bricks son los  ejemplos más comunes de lo que hay que tirar en el contenedor amarillo.

Lee atentamente, son unos pocos segundos. Hacer las cosas bien no cuesta tanto.

La coca cola, la cerveza, las botellas plásticas introdúcelas comprimidas: Los botes de lacas y similares, las latas de conservas, los estuches de maquillajes, el tubo de la pasta de dientes los bronceadores y cremas, el tetrabrik de leche y zumo, los envases de aluminio con los que traemos la carne y el pescado del súper y las bolsas de plásticos de los supermercados; se denominan, plásticos de baja densidad, todos ellos aquí: ¡dentro del contenedor amarillo!

ORGÁNICOS:

Vemos ahora uno de los dos destinos que tienen los residuos orgánicos de Málaga: la Planta de Compostaje, donde se transforman los residuos orgánicos en abono apto para la agricultura y la jardinería. La elaboración del compost empieza en casa, por lo que es importante separar correctamente la materia orgánica, del resto de basura. Una buena separación en origen es la clave para una buena calidad del compost final. Este es el proceso de fabricación del compost en la Planta de Compostaje del centro ambiental de Málaga:

Recepción de la fracción orgánica de la basura. Se tamiza para eliminar las pocas impurezas que aún contenga.

Trommel, una gran criba cilíndrica que separa la materia orgánica.

Cabina de selección manual. Tras este control, un electroimán elimina los residuos metálicos.

Recepción de la fracción vegetal y trituración

Mezcla y homogenización. Se mezclan las dos fracciones así: 65-75% orgánica y 25-35% vegetal triturada. El resultado de esta mezcla es lo que se compostará.

Disposición en pilas: Con una pala mecánica se forman pilas en un cobertizo sin paredes y preparado para recoger los lixiviados.

Volteado de las pilas y control de las condiciones ambientales del proceso. Para que se descomponga bien, hay que mantener las condiciones de humedad, temperatura y oxígeno. Por eso se riegan las pilas con los propios lixiviados y se remueven con una máquina volteadora.

Cribado del compost maduro. A las 12-14 semanas el compost se criba para que quede homogéneo y fino. Si quedan deshechos vegetales, vuelven al proceso.

Compost. El final del proceso es el compost. Sirve de abono o de corrector de suelos.

Ahora conoceremos la generación de energía eléctrica a partir del biogás generado por la fermentación anaeróbica de los residuos orgánicos en el vertedero controlado de residuos sólidos urbanos.

¿Cómo generamos electricidad a partir de los residuos?

 Los residuos sólidos urbanos (RSU) generados en la sociedad provocan importantes impactos sociales, visuales y ambientales, como la generación de biogás, resultante de la descomposición de la materia orgánica en condiciones anaeróbicas. Entre otros efectos, estas emisiones incontroladas de biogás potencian un efecto invernadero 21 veces mayor que el CO2, además de los riesgos de explosión e incendios en los vertederos, malos olores y posibles daños en la vegetación, por lo que es necesario su control y tratamiento.

 El biogás debe ser extraído y puede ser eliminado mediante combustión, que es la opción más sencilla convirtiendo el metano en CO2, pero cuando existe en cantidad suficiente puede ser una excelente fuente de energía eléctrica y calorífica, porque contiene un alto porcentaje en metano, CH4 (45% a 55%), susceptible de un aprovechamiento energético mediante su combustión en motores o en turbinas. Este último caso es el uso que le damos en Málaga.

 El biogás se extrae de los vertederos mediante una serie de pozos. El gas se conduce a una Planta de Cogeneración en la que puede ser procesado y tratado para su transformación en electricidad.